Qué hacer si el inquilino causa daños en la vivienda

Guía práctica para actuar cuando el inquilino causa daños en la vivienda alquilada: cómo documentarlos, reclamar la reparación, usar la fianza y cuándo acudir a la vía legal.


Tarde o temprano, casi todo propietario que alquila una vivienda se enfrenta a esta situación: el inquilino se marcha (o sigue viviendo allí) y deja daños que van más allá del desgaste normal por el uso. La diferencia entre resolverlo con tranquilidad o con un conflicto largo suele estar en cómo se ha documentado la vivienda desde el principio y en los pasos que se siguen en el momento en que aparece el daño. En el artículo «Cómo redactar un inventario de la vivienda alquilada» vimos cómo dejar constancia del estado inicial del inmueble; aquí nos centramos en qué hacer cuando, pese a esa prevención, el daño ya se ha producido.


Aviso importante: este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento de un profesional legal. Cada caso puede tener particularidades relevantes (tipo de contrato, cláusulas pactadas, cuantía del daño); ante situaciones de importancia económica, consulta siempre con un abogado especializado en arrendamientos.

1. Primero, distingue entre desgaste normal y daño imputable

No todo deterioro de la vivienda es responsabilidad del inquilino. La ley parte de la base de que el uso normal de una vivienda produce un desgaste por el paso del tiempo (pintura que amarillea, electrodomésticos que llegan al final de su vida útil, tarima que se desgasta con el tránsito habitual), que corre a cargo del propietario. Lo que sí es responsabilidad del inquilino son los daños causados por un mal uso, negligencia o descuido: un electrodoméstico roto por mal uso, un mueble dañado, una mancha de humedad provocada por no ventilar, un desperfecto por una obra no autorizada, etc.

Esta distinción es la base de cualquier reclamación posterior, así que conviene tenerla clara antes de actuar.

2. Documenta el daño de forma inmediata

2.1 Fotografías y vídeo con fecha

En cuanto detectes el daño, documenta el estado del inmueble con fotografías y, si es posible, vídeo, asegurándote de que quede constancia de la fecha (los propios metadatos del archivo suelen bastar, aunque conviene guardar copia sin modificar).

2.2 Compáralo con el inventario de entrada

Si al inicio del contrato se firmó un inventario o un reportaje fotográfico del estado de la vivienda, este es el momento de utilizarlo. Comparar el estado actual con el de entrada es la prueba más sólida para justificar que el daño no existía previamente y que no corresponde a desgaste normal.

2.3 Comunícalo por escrito al inquilino

Notifica el daño por un medio que deje constancia (correo electrónico, burofax o mensaje con acuse de recibo), describiendo el desperfecto, adjuntando las fotografías y solicitando una solución en un plazo razonable. Este paso es importante incluso si esperas resolverlo de forma amistosa, porque deja constancia de que actuaste con diligencia desde el primer momento.

3. Solicita presupuesto de reparación

Antes de reclamar una cantidad concreta, es recomendable obtener al menos un presupuesto de reparación de un profesional. Esto aporta objetividad a la reclamación y evita que el importe solicitado se perciba como arbitrario. Si el daño es de cierta entidad, dos o tres presupuestos comparables refuerzan aún más tu posición.

4. Vías para recuperar el coste del daño

4.1 Acuerdo directo con el inquilino

La vía más rápida y menos costosa es siempre el acuerdo directo: presentar el presupuesto y solicitar el pago, o acordar un plazo o un pago fraccionado si el inquilino no puede asumirlo de una vez. Muchos casos se resuelven en esta fase sin necesidad de ir más allá.

4.2 Retención sobre la fianza

Si el contrato ya ha finalizado, la fianza depositada al inicio del arrendamiento es la primera vía natural para cubrir el coste de los daños. Debes justificar documentalmente en qué se ha empleado (factura o presupuesto de la reparación) antes de descontarlo, ya que el inquilino puede reclamar la devolución íntegra si no hay justificación suficiente.

4.3 Seguro de hogar o de impago con cobertura de daños

Si contrataste un seguro de hogar para la vivienda alquilada, revisa si incluye cobertura por daños causados por el inquilino, ya que algunas pólizas y algunos seguros de impago de alquiler incorporan esta protección como garantía adicional. En ese caso, el proceso se gestiona directamente con la aseguradora, aportando la documentación del daño.

4.4 Vía judicial

Si el importe es elevado, el inquilino se niega a pagar y no hay fianza suficiente ni seguro que lo cubra, la última vía es reclamar por la vía judicial (habitualmente un procedimiento de reclamación de cantidad). Antes de llegar aquí, conviene valorar si el coste y el tiempo del procedimiento compensan frente al importe reclamado, especialmente en daños de cuantía moderada.

5. Qué hacer si el daño es grave o pone en riesgo la vivienda

Si el daño compromete la seguridad o habitabilidad del inmueble (por ejemplo, una instalación eléctrica manipulada de forma insegura), no conviene esperar a que finalice el contrato. En estos casos:

  • Notifica el problema de inmediato y por escrito.
  • Si el inquilino no permite el acceso para reparar o verificar el daño, valora las opciones legales disponibles, ya que el propietario también tiene derecho a preservar el estado del inmueble.
  • Si la situación es grave y reiterada, puede constituir causa de resolución anticipada del contrato, algo que conviene valorar con asesoramiento legal específico, ya que las causas de resolución están regladas y no pueden aplicarse de forma discrecional.

6. Errores más comunes al gestionar daños causados por el inquilino

  • No haber documentado el estado inicial de la vivienda, lo que dificulta enormemente probar que el daño no existía antes.
  • Descontar un importe de la fianza sin justificación documental (factura o presupuesto), exponiéndose a una reclamación del inquilino.
  • Dejar pasar el tiempo antes de comunicar el daño, lo que puede interpretarse como falta de diligencia.
  • Confundir desgaste normal con daño imputable y reclamar importes que no corresponden.
  • Iniciar la vía judicial para daños de importe reducido, donde el coste y el tiempo del procedimiento no compensan frente a lo reclamado.

7. Ejemplo práctico

Un inquilino provoca una mancha de humedad en el parqué de una habitación por no informar de una fuga de la lavadora durante varias semanas.

PasoAcción realizada
DetecciónPropietario detecta el daño en una visita de revisión
DocumentaciónFotografías del daño + comparación con inventario de entrada
ComunicaciónCorreo electrónico al inquilino con fotos y descripción del problema
PresupuestoSolicitud de presupuesto a un parquetista: 450 €
Vía de cobroAcuerdo con el inquilino: se descuenta de la fianza (600 € depositados)
ResultadoSe justifica el gasto con factura y se devuelven 150 € restantes de fianza

Preguntas frecuentes

¿Puedo quedarme con toda la fianza si el daño es menor que su importe? No. Solo puedes retener la parte correspondiente al coste real y justificado del daño; el resto debe devolverse al inquilino.

¿Qué pasa si el daño se descubre después de haber devuelto la fianza? Aún puedes reclamarlo, pero sin la fianza como garantía inmediata deberás optar por un acuerdo directo o, en su defecto, la vía judicial, y la prueba documental del daño cobra aún más importancia.

¿El seguro de hogar cubre siempre los daños causados por el inquilino? No siempre; depende de la póliza contratada. Conviene revisar específicamente si incluye esta cobertura antes de asumir que está cubierta, tal como explicamos en el artículo dedicado al seguro de hogar para vivienda alquilada.


¿Quieres reforzar la prevención antes de que ocurran estos problemas? En la categoría de Gestión y administración de alquileres tienes el resto de artículos de esta guía, incluyendo cómo redactar un inventario de la vivienda y qué documentos pedir a un inquilino antes de firmar.

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