Cómo declarar el alquiler de una vivienda en el IRPF paso a paso

Guía completa para declarar el alquiler de una vivienda en el IRPF: qué casilla usar, qué gastos deducir y cómo aplicar la reducción. Ejemplo práctico incluido.


Si alquilas una vivienda de tu propiedad, Hacienda te obliga a declarar ese ingreso en tu declaración de la Renta, dentro del apartado de rendimientos del capital inmobiliario. No hacerlo, o hacerlo mal, puede suponer sanciones que van desde el pago de la cuota no ingresada más intereses de demora, hasta recargos que superan el 20% en los casos más graves.

La buena noticia es que el proceso, aunque parece complejo la primera vez, sigue siempre el mismo esquema: declaras el ingreso, restas los gastos deducibles, aplicas la reducción que corresponda y el resultado se suma a tu base imponible general. En este artículo lo explicamos paso a paso, con un ejemplo numérico al final para que veas cómo queda en la práctica.

Aviso importante: este artículo tiene fines informativos y no sustituye el asesoramiento de un profesional fiscal. La normativa del IRPF cambia con cierta frecuencia (especialmente en lo relativo a las reducciones por zona tensionada), así que confirma siempre los porcentajes vigentes en el ejercicio que estés declarando en la web de la Agencia Tributaria.

1. ¿Quién tiene que declarar el alquiler de una vivienda?

Cualquier propietario (o usufructuario) que perciba una renta por el alquiler de un inmueble debe declararla, con independencia de:

  • El importe cobrado (no existe un mínimo exento).
  • Si el inquilino paga en efectivo, transferencia o a través de una agencia.
  • Si el contrato está o no registrado oficialmente.

Esto incluye tanto el alquiler de una vivienda completa como el alquiler de una habitación dentro de tu propia vivienda habitual (con matices que veremos en un artículo específico sobre este caso).

2. Dónde se declara: la casilla correcta en la Renta

El alquiler de inmuebles se declara como rendimiento del capital inmobiliario, en el apartado correspondiente del programa Renta Web (habitualmente en torno a las casillas 060 y siguientes, aunque la numeración exacta puede variar ligeramente cada año según el modelo publicado por la Agencia Tributaria).

Si has alquilado más de un inmueble, deberás cumplimentar un bloque de datos por cada uno, indicando de forma independiente los ingresos y gastos asociados a cada vivienda.

3. Paso 1: Declara el ingreso íntegro

El primer dato que debes introducir es el importe total anual cobrado por el alquiler, sin restar todavía ningún gasto. Si el contrato incluye conceptos adicionales que paga el inquilino y que tú ingresas (por ejemplo, si además de la renta te transfiere el importe de la comunidad y tú te encargas de pagarla), esos importes también deben computarse como ingreso íntegro.

4. Paso 2: Resta los gastos deducibles

Aquí es donde más margen tienes para optimizar tu declaración de forma legítima. Hacienda permite deducir todos los gastos necesarios para obtener el rendimiento, siempre que estén debidamente justificados. Los más habituales son:

  • Intereses de la hipoteca (no la cuota completa, solo la parte de intereses) y otros gastos de financiación.
  • IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles).
  • Comunidad de propietarios.
  • Seguro de hogar y seguro de impago de alquiler.
  • Gastos de conservación y reparación (no confundir con mejoras, que se tratan de forma distinta y suelen amortizarse).
  • Amortización del inmueble: con carácter general, el 3% del mayor valor entre el valor catastral de la construcción (sin el suelo) y el precio de adquisición.
  • Honorarios de gestoría o administrador de fincas.
  • Gastos de formalización del contrato y, en su caso, de defensa jurídica relacionada con el alquiler.
  • Suministros, si los asume el propietario.

Un matiz importante: los gastos de financiación y de conservación tienen un límite conjunto (no pueden superar el importe de los ingresos íntegros del inmueble en el ejercicio), aunque el exceso se puede deducir en los cuatro años siguientes.

5. Paso 3: Aplica la reducción si tienes derecho a ella

Una vez calculado el rendimiento neto (ingresos menos gastos), y siempre que el destino del alquiler sea vivienda habitual del inquilino (no aplica a alquiler turístico ni a locales), puedes aplicar una reducción sobre ese rendimiento neto positivo. Los porcentajes dependen de las condiciones del contrato y, en los últimos ejercicios, también de si la vivienda está en una zona declarada de mercado residencial tensionado, pudiendo variar entre reducciones estándar y reducciones incrementadas para determinados supuestos (por ejemplo, alquiler a jóvenes o rebajas de renta respecto al contrato anterior).

Como estos porcentajes y requisitos concretos han cambiado en los últimos años y pueden seguir haciéndolo, dedicaremos un artículo específico solo a este punto («Reducción del 50%, 60% y 90% en el alquiler: requisitos explicados») donde detallamos cada supuesto con los porcentajes vigentes.

6. Paso 4: El resultado se suma a tu base imponible general

El rendimiento neto reducido no tributa a un tipo fijo (a diferencia de las ganancias patrimoniales), sino que se integra en la base imponible general junto con tu salario u otros rendimientos del trabajo, y tributa según tu tipo marginal del IRPF. Esto significa que declarar un alquiler puede hacer que subas de tramo si tu renta ya está cerca del límite de uno.

7. Ejemplo práctico

Supongamos un propietario que alquila una vivienda por 800 €/mes (9.600 €/año) a un inquilino que la usa como vivienda habitual.

ConceptoImporte anual
Ingreso íntegro9.600 €
Intereses hipoteca-1.200 €
IBI-350 €
Comunidad-600 €
Seguro hogar-180 €
Amortización (3% valor construcción, ej. 60.000 €)-1.800 €
Rendimiento neto previo5.470 €
Reducción aplicable (ejemplo ilustrativo)según normativa vigente en el ejercicio
Rendimiento neto a integrar en la base general(el resultado final depende del porcentaje de reducción vigente)

Como ves, los gastos deducibles (y especialmente la amortización, que muchos propietarios olvidan aplicar) reducen de forma notable la base sobre la que tributas. Dejar de aplicar la amortización, por desconocimiento, es uno de los errores más comunes y más costosos que cometen los propietarios primerizos.

8. Errores más comunes al declarar el alquiler

  • No aplicar la amortización del inmueble, pensando erróneamente que solo se puede deducir si hay hipoteca.
  • Confundir gastos de conservación con mejoras: una reparación de una avería se deduce en el año; una reforma que aumenta el valor del inmueble se amortiza en varios años.
  • No prorratear los gastos cuando el inmueble no ha estado alquilado todo el año.
  • Olvidar declarar los meses en que la vivienda estuvo vacía como imputación de renta inmobiliaria (un porcentaje sobre el valor catastral), un concepto distinto al alquiler pero igualmente obligatorio.
  • No guardar las facturas que justifican los gastos deducidos, exponiéndose a que Hacienda los rechace en una comprobación.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que declarar el alquiler si el inquilino paga en efectivo? Sí. La forma de pago no exime de la obligación de declarar el ingreso.

¿Qué pasa si alquilo por debajo del precio de mercado a un familiar? Hacienda puede aplicar reglas especiales de valoración mínima en estos casos. Lo desarrollamos en el artículo dedicado a esta situación.

¿Puedo deducir los muebles que compré para amueblar el piso? Sí, mediante amortización específica del mobiliario (habitualmente un 10% anual sobre su valor), de forma independiente a la amortización del inmueble.


¿Te ha quedado alguna duda sobre tu caso concreto? En la categoría de [Fiscalidad del alquiler] tienes el resto de artículos de esta guía, incluyendo el listado completo de gastos deducibles y cómo funciona la reducción según tu situación.

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